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A punto de celebrar la 52 Feria del Jamón, A Cañiza recuerda a sus organizadores
Fecha de publicación: 09 de agosto de 2018

HISTORIA, RECUERDOS Y AGRADECIMIENTOS

52 Fiesta- Feria del Jamón de A Cañiza. 15 de agosto 2018

En esta Villa de A Cañiza ya existía una fuerte y arraigada tradición jamonera, venida a más con los años pero que en la época de la guerra civil y post-guerra fue la que permitió sobrevivir a muchos cañicenses.

Su especial microclima, seco y frío a la vez, único en Galicia, permitía que los jamones se curarán de forma extraordinaria permitiendo que alcanzaran el grado de curación óptimo para la venta. Estos aires de media montaña evitaban que se rompiera la cadena de curación y por tanto que se estropearan los jamones (temor que agobiaba a las empobrecidas familias de entonces que veían cómo se podían perder los pocos ingresos anuales que entraban en las casas).

Los aires de A Cañiza tenían y tienen el clima, temperatura y humedad perfectos para lograr el curado de los mejores jamones y de esto sabían mucho los expertos tratantes de Dacón, Carballiño y Maside que recorrían Ourense y Pontevedra para adquirir los mejores productos para luego venderlos en las ferias de Zamora, A Gudiña, León...

A Cañiza estaba entre sus mejores vendedores. El trasiego de jamón entre A Cañiza y Ourense era diario. Estos tratantes sabían que en A Cañiza los jamones no se estropeaban y estaban considerados cómo los de mejor calidad. Y esta tradición xamoneira, basada también en el arte de preparar las piezas con paciencia y sabiduría transmitida de padres a hijos, la supieron explotar bien los comerciantes y restauradores de A Cañiza que introdujeron este producto en sus menús como plato principal.

Con el tiempo y aprovechando el paso de la carretera Nacional 120 por el centro del núcleo urbano, estos agudos empresarios empezaron a promocionar la venta del bocadillo de jamón, un suculento y rápido aperitivo que apenas necesitaba 2 minutos de preparación. Don Manuel Pérez López, conocido como “ Xatomé, fue el precursor de todos los establecimientos que en el futuro se instalarían al lado de la carretera nacional.

Propietario del Café Bar restaurante y Ultramarinos Xatomé y del Café Teatro Bar Lisboa, fue el pionero y promotor de la venta del Jamón de A Cañiza y consiguió convertir el bocadillo de jamón en algo casi obligado para todas aquellas personas que hacían un alto en su camino en A Cañiza para descansar. Natural del barrio de Leboriz, con solo 13 años de edad emigró a las Azores y después a Brasil donde consiguió ahorrar el dinero que le permitiría volver a su tierra natal para cumplir su sueño: abrir su establecimiento.

En el año 1927 abre la sus puertas “ Xatomé” y “Lisboa”. Aquí, con Manuel “ Xatomé”, aprendieron el oficio de la hostelería y de la compra- venta de jamones los jóvenes de la Villa que en el futuro se convertirían en reconocidos propietarios de restaurantes y jamonerías y que aún hoy disfrutan de gran prestigio. A principios del siglo XX en este complejo hosteleiro ya trabajaban 15 familias. El negocio era un referente en toda la comarca y también de él sabían los xamoneiros de Ourense. Se vendían más de 1800 piezas enteras al año además del despachado en el propio negocio. En aquellos difíciles años de la II República, guerra Civil, post-guerra y de la dictadura, Manuel ayudó a muchos labradores de A Cañiza comprándoles los jamones o “canjeando” las piezas por alimentos dispensados en “cartuchos”, ya que él también contaba con la tienda de ultramarinos. A Cañiza empezó a crecer de la mano de “ Xatomé” que nos dejó con 94 años, trabajando hasta el último día con ilusión y tesón. Por eso, nuestro primer reconocimiento queremos que lo reciba este gran empresario.

Para él y extensivo a sus familiares queremos enviar nuestro primer agradecimiento en este capítulo de recuerdos.

 

Otro de los comerciantes que sin duda dejó huella en nuestra tradición gastronómica fue Don Antonio Fidalgo Pedrosa, quien, con su pequeño bar situado en la calle Oriente (hoy ya desaparecido) fue una de las personas que más contribuyó la ensalzar a calidad de este producto.

 

Aprendió el oficio de la mano de Manuel Xatomé. Fidalgo, fue también hijo de la emigración. De muy joven volvió de Brasil por problemas de salud para quedarse en A Cañiza y comenzó a trabajar de camarero en el Bar Xatomé y en el Bar Lisboa. Aquí aprendió el oficio de xamoneiro. Fidalgo tenía un don para apreciar los buenos jamones: un olfato infalible que junto con su “cala” fueron sus principales instrumentos de trabajo. En la bodega de su bar llegaron a almacenarse más de 200 piezas que cuidaba con esmero y que compraba a los vecinos de la Villa y de sus aledaños para luego venderlos en el Bar. De aquí viajaban muchas piezas para la capital y también para el extranjero.

ES de recibo reconocer la buena fe y la ética y profesionalidad de estos dos empresarios que, en cierto modo, limpiaron la imagen que tenían los xamoneiros foráneos que venían a las ferias de los días 6 y 20 y que con sus trampas conseguían llevar las buenas piezas de jamón a bajo precio utilizando el truco de las dos calas.

Cuando ya estaba instaurada la tradición de parar en A Cañiza para degustar su afamado bocadillo de jamón, empezó a germinar la idea de crear una Fiesta con esencia de Feria.

El proyecto surgió de un grupo de vecinos y comerciantes del pueblo que consideraron oportuno organizar una fiesta gastronómica con la doble finalidad de dar a conocer nuestro mejor producto atrayendo a turistas y visitantes. Por aquella época estaba muy de moda la organización de este tipo de eventos. Entre los años 60 y 70 del siglo XX nacieron casi todas las fiestas gastronómicas de Galicia que hoy conocemos. Estas eran el reclamo perfecto para conseguir que los potenciales turistas visitaran las zonas y conocieran su gastronomía y por lo tanto su cultura, costumbres y porqué no, su comercio local y tejido empresarial.

La idea funcionó en toda Galicia y con notable éxito en A Cañiza.

La Corporación Municipal de entonces, presidida por don Antonio Romero Pacheco recogió estas inquietudes y propuso aprobar esta iniciativa vecinal: la celebración de una fiesta gastronómica que pasaría a denominarse “Fiesta - Feria del Jamón de A Cañiza”.

La primera Comisión de Fiestas del Jamón se creó en el año 1967. Su primer presidente fue Don Mauricio Troncoso Castro, Concejal de Cultura de aquellos años que junto con Don Tirso Pérez Gómez, Don Emilio Bacelar Queimadelos, Don Alejandro Pacheco y Don Pedro Martínez Míguez y otros voluntarios consiguieron en apenas tres meses celebrar la primera edición.

 

Vaya también nuestro agradecimiento y especial recuerdo a los fundadores de esta fiesta que hoy disfruta de prestigio en toda nuestra Comunidad Autónoma. Sin sus ideas y su voluntad hoy no podríamos disfrutar de esta fiesta única en Galicia.

 

En el año 1975 Don César J. Mera Rodríguez tomó las riendas de su antecesor en la Alcaldía. La fiesta ya llevaba 9 años de andadura pero aún era un evento que se estaba consolidando. A partir de este momento bajo la dirección del nuevo Alcalde la fiesta consiguió alcanzar su máximo apogeo.

Año tras año fue consiguiendo superar los records de asistencia de ediciones anteriores. También tuvo que adaptarse a las nuevas fórmulas de organización de este tipo de eventos para ofrecer hospitalidad y calidad al mismo tiempo. Durante los 35 años de gobierno Don César Mera dejó el listón en lo más alto en cuanto a celebraciones gastronómicas se refiere. Contaba con el apoyo de los empresarios del sector y del personal del Ayuntamiento para la organización de este evento pero también la colaboración vecinal fue determinante en los éxitos alcanzados. En este capítulo de agradecimientos queremos mencionar con especial cariño a este Alcalde sin cuyo trabajo la Feria del Jamón no podría traspasar las barreras locales ni afianzarse cómo uno de los eventos de mayor proyección en toda Galicia.

 

En el año 2011 lo actual Alcalde Miguel Domínguez Alfonso tomó el relevo en la organización de la fiesta. Pero se exponía un problema. Don César Mera había llevado la fiesta a cuotas de asistencia y fama tan elevadas que el emplazamiento de siempre se volvía pequeño e inapropiado para poder continuar celebrando la Feria. Se hizo necesario cambiar el escenario.

Para eso se desplazó la Feria a la céntrica y centenaria Carballeira del Cacharado, situada a 200 metros del acceso a la Autovía A52 y en pleno casco urbano. Este nuevo lugar reunía todas las condiciones. No sólo multiplicó por seis la capacidad de la Plaza Mayor (con apenas 1000 m2) donde hasta entonces se celebraba la fiesta, sino que disponía de todos los servicios, zonas de sombra y sol además de aportar al evento el ambiente enxebre que le faltaba.

En este recinto a principios del siglo XIX se celebraban ya las ferias de ganado, por eso ¡ Qué mejor que volver a los orígenes!.

Y así en 2013 la Xunta de Galicia declaró la feria como Fiesta de Galicia de interés turístico por reunir todos los requisitos para tal designación. En este punto también queremos agradecer el apoyo inestimable de la Xunta de Galicia y de la Directora de la Agencia Gallega de Turismo, siempre presentes en nuestras celebraciones. Sus aportacións contribuiron a poder organizar unos festejos de calidad.

Esta es la historia resumida de nuestra Feria. Un acontecimiento del que presumimos todos los que nos llamamos cañicenses. Una fiesta que no sería posible sin las aportaciones de todos estos hombres y mujeres que durante 52 años apoyaron y promocionaron la fiesta con el único interés de que A Cañiza consiguiera hacerse un hueco en los recuerdos de todos los que nos visitaron.

Y en ese objetivo continuaremos trabajando.

A todos gracias de nuevo

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